La tecnología aporta magnificas oportunidades en todos los ámbitos de la sociedad. Cada vez es más habitual hacer hincapié en la importancia que tiene la formación informática en el aprendizaje de nuevas capacidades relacionadas con el futuro laboral que se espera, en un futuro cada vez más próximo, mayoritariamente tecnológico.


delitos informáticos y menores de edad

Delitos informáticos y menores de edad

Sin embargo en un mundo imperfecto aparece una nueva realidad que afecta a los más jóvenes. Los ciberdelitos no entienden de edades y donde el imaginario colectivo puede ver maduros usuarios aprovechando Internet para ejecutar delitos informáticos la realidad informativa nos lleva de bruces frente a jóvenes adolescentes y menores de edad que utilizan sus equipos informáticos de manera ilícita.

En un momento como el actual donde la tableta o el teléfono inteligente copa la lista de regalos estrella en los catálogos dedicados a los más jóvenes no tiene que extrañar el aumento de los delitos en Internet protagonizados por menores. Y es que a las amenazas, robos de cuentas de correo y la propagación de injurias y calumnias por los canales de Internet que utilizan los más jóvenes se suman otros relacionados con la pornografía infantil.

evitar cyberbulling delito informatico

Los distintos delitos informáticos en los que un menor puede verse metido son:

  • Cyberbaiting
    Burla, acoso y humillación realizada por alumnos menores de edad y dirigidas a sus docentes y tutores para conseguir sacarlos de juicio y lograr que se derrumben psicológicamente o que estallen fuera de control.
  • Cyberbulling
    El acoso escolar no acaba en las aulas. Internet se convierte en una vía más donde el acosador y los acosadores pasivos convierten a la víctima en objeto de sus burlas a cualquier hora del día y de la noche. Las consecuencias conocidas cuando alcanzan trágicos finales son sabidas por todos. Más información en ciberbullying.com.
  • Grooming
    En este delito la victima suele ser habitualmente el menor siendo un adulto el que se aprovecha mediante amenazas de la vulnerabilidad del menor para conseguir imágenes de contenido pornográfico.
  • Sexting
    Lo que comienza como un intercambio cómplice entre menores o jóvenes adolescentes que intercambian fotografías de índole sexual se convierte en un arma de doble filo que suele desembocar en chantaje o filtradas al entorno más cercano.
  • Sextorsion
    En este caso estaríamos hablando de un chantaje sexual por Internet que como tal no está recogido en el Código Penal pero que implica otros muchos actos ilícitos: extorsión, chantaje, amenazas, explotación sexual, abuso sexual de menores, corrupción de menores, revelación de secretos, daños al honor, interceptación de comunicaciones y producción, tenencia y/o distribución de pornografía infantil.

Todo acceso a través de nuestro ordenador, tableta o Smartphone deja una huella, un número que identifica de manera diferenciada a cada periférico  y que es fácilmente rastreable por los agentes cualificados y especializados en estos tipos de delitos informáticos.

Si 9 de cada 10 jóvenes publica información comprometedora a través de plataformas y redes sociales es fácil pensar que la tan promovida cultura digital no ha calado lo suficiente entre padres, educadores e hijos. Resulta evidente que existe una barrera que incomunica a todas las partes y que lo único que logra es exponer al eslabón más débil en la vorágine del ciberdelito.

evitar delitos de menores en Internet

Resulta extremadamente sencillo aducir que los jóvenes son nativos digitales y que sus conocimientos sobrepasan con creces los de cualquier adulto con responsabilidad. En realidad los jóvenes no nacen aprendidos y necesitan ser educados en el uso de la información que comparten y de los riesgos que ello entraña. Asimismo resulta tremendamente importante que los menores conozcan las responsabilidades de sus actos en cuanto es fácil para ellos pensar que el anonimato está asegurado en Internet y que por eso es sencillo en la práctica abusar de esa ventaja para, por ejemplo, realizar actos de ciberacoso.

Expertos en estos temas como Carlos Represa ya lanzó hace algunos años una serie de importantes consejos:

  • «Los padres deben acompañar a los hijos en su iniciación en las redes sociales».
  • «La persona ideal para educar a un niño en este ámbito es el maestro».
  • «Es evidente que uno de los retos es romper esa barrera de incomunicación entre padres, educadores e hijos y conseguir que los docentes hablen el mismo lenguaje que sus alumnos, que conozcan lo que piensan y sienten desde dentro para poderles ayudar, evitando que se produzca un proceso de intromisión».
  • «Educar desde una nueva perspectiva que ponga en valor la gestión de la información que comparten o utilizan en la red y ayudarles a desarrollar y poner en valor su propia identidad digital saludable».

De este modo, Represa aseguraba que la resolución más positiva de los delitos en Internet está en el entorno educativo: prevención, educación y sanción disciplinaria si fuera necesaria, en un entorno donde los profesores tienen la dirección de la enseñanza de las nuevas tecnologías.

Por supuesto no se puede desligar la responsabilidad de los padres y madres en cuanto el delito informático es cometido por un menor la responsabilidad recae conjuntamente en el menor, sus padres, tutores, guardas legales, etc. Por ello es importante que los adultos seamos capaces de insistirle al menor de que tenga un comportamiento adecuado al utilizar Internet.

Es cierto que existe una extensa gama de programas informáticos que con la filosofía de la protección parental buscan tranquilizar a sus usuarios pero supone un error gravísimo pensar que un control parental va a proporcionar seguridad a los menores. Por supuesto su funcionalidad permite a los progenitores conocer detalles de la navegación en Internet, uso de aplicaciones e incluso poner limitaciones horarias a dichas conexiones. Sin embargo la prohibición ocasiona que el menor busque otras alternativas para acceder a Internet por ejemplo acudiendo a casa de un compañero de clase con padres más permisivos.

acompañar navegación Internet

La solución no es sencilla pero seguramente pasa por la confianza y la comunicación entre todos los miembros. Un lugar común donde conectarse a Internet, conocer las cuentas de usuario y contraseñas del menor y hablar de la importancia de la privacidad y el respeto hacia los demás pueden servir como canal que evite en la medida de lo posible que nuestros menores comentan un delito en Internet.

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